SISTEMA AGUANTE

Aguante en la Cama

Una cosa es que se pare, y otra muy distinta es aguantar. Esto es entre vos y yo: no llega nada a tu casa y nadie se entera.

Antes de arrancar. Esto es información general y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Consultá con tu médico o urólogo antes de empezar, sobre todo si tenés algún problema de corazón o de presión, si tomás medicación o si tenés dolor o molestias. Si algún ejercicio te genera dolor, pará y consultá.

EL MÚSCULO

Entre las gambas tenés un músculo que decide dos cosas.

Cuánto aguantás, y qué tan fuerte prende. Es el mismo con el que cortás el meo a la mitad.

Cuando está flojo, la sangre que llega abajo se escapa, y no tenés con qué frenar cuando se viene. Con la panza, las horas sentado y los años, se te quedó dormido. Es un músculo: se entrena.

DEJALA TEMBLANDO

Lo que a ella le pasa y nadie te explicó. No es solo cuánto durás: es lo que hacés antes de arrancar.

La previa arranca a la mañana

Un mensaje en el día que la haga sentir deseada, no un «¿esta noche?» como si fuera un trámite. A la noche ella llega con la cabeza prendida, y eso es la mitad del trabajo.

No vayas directo

El cuerpo de ella tarda más que el tuyo en prenderse. Los primeros quince, veinte minutos son de ella: besos, el cuello, la espalda, sin apuro. El que va derecho al punto se pierde lo mejor.

Las manos

Más lento y más suave de lo que creés. Cuando algo le gusta se nota: cambia la respiración, se acerca. Ahí no cambiés nada, seguí haciendo eso mismo.

La cabeza

Celular afuera, luz baja. Mirala y decile en voz baja lo que te gusta de ella. A una mujer la prende sentirse mirada, no solo tocada.

Ella primero

La regla del Puma. Si ella termina antes de que arranques vos, te sacaste toda la presión de encima: cuánto durás deja de ser el tema.

Preguntá con una palabra

«¿Así?». Nada de charla. Esa sola palabra le dice que le estás prestando atención, y a ella eso la vuelve loca.

Después no te des vuelta

Cinco minutos abrazados, sin el celular. Esto es lo que hace que al otro día te mire distinto y te vuelva a buscar.

DURÁ LO QUE QUIERAS

Cinco minutos por día, 28 días. En dos semanas lo notás vos. A las cuatro, lo nota ella.

La frenada

Cómo frenar cuando sentís que se viene, y seguir.

  1. Aprendé tu escala del 1 al 10. El 10 es el punto de no retorno, cuando ya no hay forma de parar.
  2. Cuando llegás al 7, frenás. O bajás el ritmo a casi nada.
  3. Apretás el músculo fuerte, cinco a diez segundos, y respirás lento: entra por la nariz, sale largo por la boca.
  4. Esperás a bajar a 4 o 5. Mientras tanto no la dejás colgada: besos, manos, ella.
  5. Volvés a arrancar. Cada vez que frenás, la próxima tarda más en llegar.
  6. La primera semana practicalo solo, sin pantalla, para aprender a leer tu 7. Después, con ella.

QUE NO SE TE BAJE

El día que sabés que hay. Para llegar firme y quedarte firme hasta el final.

Lo que comés ese día

Carne o huevos al mediodía, un puñado de nueces a la tarde, y remolacha, sandía o palta si hay. Ayudan a que la sangre circule. Y agua todo el día.

La cena, liviana y temprano

Dos horas antes, como mínimo. Con una panzada, la sangre se va toda al estómago y abajo no llega nada.

Qué no tomar esa noche

Una birra o una copa de vino, sí. La tercera, no: el alcohol te baja la firmeza. Nada de energizantes, y si fumás, esa noche no.

Los tres minutos antes

Para mandar la sangre abajo. En el baño, en la pieza, donde sea.

Sentadilla lenta1 min
Puente de cola, apretando arriba1 min
Respiración honda, apretando el músculo1 min
LISTO CUANDO VOS DIGAS
3:00
Tocá arrancar y seguí el reloj

Si igual se baja

No entres en pánico: es la sangre que se te fue a la cabeza por los nervios. Volvé a ella, respirá lento y apretá el músculo. Vuelve. La presión es el enemigo, no el cuerpo.

DOBLE TURNO

Cómo ir por la segunda la misma noche, sin esperar a mañana.

Lo que pasa después de la primera

El cuerpo necesita un rato para volver. A los veinte era un ratito; a los cuarenta y pico es más largo. No es una falla: es la recarga.

No te des vuelta

Quedate cerca, abrazala. Si te dormís, se terminó la noche. Un vaso grande de agua y de vuelta a la cama.

Ese rato es de ella

Mientras tu cuerpo vuelve, las manos y los besos son para ella. Ella sigue prendida, y vos también, sin darte cuenta.

Apretá el músculo

Unas contracciones lentas, como las del entrenamiento, mandan sangre abajo y aceleran la vuelta. Para esto también lo entrenaste.

La segunda dura más

Casi siempre la segunda dura bastante más que la primera. Es tu mejor carta: jugala.

LA QUE NO TE DIJE

La primera noche de vuelta

Para cuando hace meses que no pasa nada y ya no sabés ni cómo arrancar.

No la hagas un evento. Tres o cuatro días antes, tocala sin intención: un abrazo en la cocina, la mano en la espalda al pasar. Que el contacto vuelva a ser normal.

Sacala de la casa. Una cena, una vuelta, lo que sea. Afuera los dos se acuerdan de por qué están juntos.

La primera no tiene que terminar en nada. Si la encarás como un examen, la perdés. Si la encarás como un rato con ella, lo demás viene solo.

Lento, y ella primero. Todo lo que aprendiste acá, a la mitad de velocidad. Esa noche no se trata de cuánto durás: se trata de que ella vuelva a querer.

← Volver al Sistema Aguante